
Y en ese momento me dije a mí misma: "¿Por qué pensarte las cosas cuatro veces?"
Y así, me lo pensé solo una vez (o quizás media). Sabía que a la cuarta ya me habría arrepentido.
Así que agarré el teléfono,
y llamé.
Y así, me lo pensé solo una vez (o quizás media). Sabía que a la cuarta ya me habría arrepentido.
Así que agarré el teléfono,
y llamé.
